Borja Gilsanz y Salvador Martínez, Interim Managers y consultores de empresa, acaban de publicar la obra El Día después. Guía para pymes: cómo enfrentarse con éxito a la era pos-COVID. El libro ha sido prologado por José Luis Roca -presidente de Plataforma Pymes-, y cuenta con la reseña de Carmen Mur -exdirectora general de Manpower y fundadora de Mur&Partners-, Iolanda Piedra -presidenta de la comisión de mujeres y empresa de Pimec- y José María Torres -presidente de Grupo Numintec-.
Tras el Coronavirus, necesitamos un plan para enfrentarnos a la nueva era disruptiva. El Día después es una guía útil y práctica que ayudará a la pequeña y mediana empresa a sobrevivir en un mundo incierto e impredecible, donde todo cambia a una velocidad vertiginosa.
El día después se estructura en torno a cuatro preguntas: por qué, qué, cómo y para qué. Partiendo del propósito organizacional, verdadera esencia de cualquier proyecto empresarial, Salvador Martínez y Borja Gilsanz construyen su modelo organizativo dual: impulso y control del negocio se alinean con la visión empresarial a través de nuevas formas de trabajo colaborativo en red, lo que permite gestionar eficientemente el día a día y, al mismo tiempo, desatar la innovación y el talento de las personas. Para lograr los resultados esperados, la empresa debe asegurar la excelencia operacional a través de herramientas e indicadores significativos. Alcanzar la sostenibilidad –concepto que trasciende el mero beneficio económico a corto plazo- se erige como objetivo irrenunciable de nuestro tejido empresarial, hombres y mujeres que, sin complejos, han de asumir la responsabilidad de vertebrar una sociedad más equitativa, inclusiva y próspera.
¿Por qué? Sin visión estratégica no hay futuro
Todo proyecto empresarial tiene un motivo fundacional que le imprime carácter propio. Definir y difundir la misión de la empresa da significado compartido a lo que hacemos, pero también se requiere una adecuada reflexión estratégica para marcar la visión, el horizonte: “Qué queremos ser de mayores”. La tríada se completa con los valores empresariales, las virtudes que expresan la esencia cultural de la organización: la manera particular de hacer y dotar de sentido a nuestro día a día.
¿Qué? Sin propósito no hay proyecto viable
Saber la dirección hacia dónde vamos es fundamental, pero no lo es menos marcar los hitos a corto y medio plazo. A tal fin, es imprescindible establecer un modelo operativo que nos permita crecer e impulsar nuestro negocio y, al tiempo, controlar las operaciones que llevamos a cabo. Conseguir la alineación entre ambas facetas –impulso y control- será la clave que equilibre nuestra actividad. Por ello, proponemos una arquitectura dual que evite disonancias organizativas e integre armoniosamente la operación diaria con la innovación permanente. Los equipos de proyectos “adhoc” proporcionarán el engrase a la estructura organizativa.
¿Cómo? Sin cambio cultural no hay estrategia que resista
No es posible implementar ninguna estrategia, plan, metodología de trabajo, etc. si no somos capaces de involucrar a las personas que forman parte de la organización. Los retos de futuro (digitalización, aceleración de los cambios, competencia voraz, mercados inciertos, nuevas tendencias del consumidor, etc.) hacen necesaria la transformación cultural de nuestra empresa para mantenernos en la brega. Esto solo será posible a partir de una comunicación franca que comprometa a todas las personas en un proyecto de futuro que desate la innovación, el aprendizaje colectivo, el trabajo colaborativo y dote de alma a la organización. Por supuesto, para que esta política de comunicación sea eficaz, precisamos cuadros directivos que crean en esos cambios culturales y los practiquen mediante el ejemplo, motivo por el libro recoge la expresión “liderazgo con hechos”.
Los sistemas de mejora continua deben ser transversales a todos los procesos de la organización, desde los más operativos y diarios, para monitorear el cumplimiento de los objetivos estratégicos. En este sentido, proponemos un modelo triangular-circular para asegurar la eficiencia de las operaciones, por cuanto no es lo mismo la toma de decisiones en procesos operativos básicos y cotidianos -que precisan agilidad en la implementación rápida de acciones correctoras- que la evaluación de los resultados sobre objetivos estratégicos que comporta, necesariamente, reflexión y análisis antes de plantear medidas que pueden llegar incluso a plantear un cambio de rumbo de toda la organización.
¿Para qué? Sin beneficios no hay empresa que sobreviva
Esta es la pregunta clave del libro. Nuestro objetivo primordial es ayudar a las pymes a que su proyecto sea exitoso, tanto para el conjunto de la organización empresarial como para la sociedad en que se desenvuelve.